El impuesto al carbono de la Unión Europea ha visto un notable incremento en sus ingresos, triplicándose de 15.000 millones de euros en 2017 a 51.000 millones en 2023, según datos de Eurostat. Este aumento se envuelve en una tendencia de reducción de las emisiones de carbono, que han caído un 18,6% en el mismo lapso, demostrando la efectividad del gravamen como herramienta para mitigar el cambio climático. En 2023, el 76,4% de la recaudación provino de empresas, destacándose el sector energético y manufacturero, mientras que los hogares contribuyeron el 22,3%. Alemania protagoniza la mayor recaudación, concentrando el 30% del ingreso total. El régimen ha permitido la financiación de iniciativas tecnológicas y la transición energética, con la expectativa de que el sistema continúe expandiéndose a más sectores económicos a medida que se endurezcan las políticas climáticas. España, por su parte, representa un 6% del total recaudado, reflejando su participación relevante en el esfuerzo por reducir la huella de carbono.
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