En el vibrante y diverso ecosistema económico de España, las pequeñas y medianas empresas (pymes) se presentan como el corazón palpitante del tejido empresarial. Conformando más del 90% del total de las empresas, alcanzan la impresionante cifra de 2.942.716, según reporta el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Estas entidades no solo sostienen una parte indispensable de la economía, sino que también desempeñan un rol esencial en la innovación y adaptación del mercado español.
En este marco dinámico, el reciente informe de Adecco, titulado “Impulsando el talento en las pymes españolas: Desafíos y oportunidades”, desentraña las estrategias con las que estas organizaciones lidian con la gestión de talento intergeneracional. Uno de los hallazgos más notables es que, pese a que las previsiones de contratación tienden a la estabilidad, un significativo 36,8% de las pymes planea expandir su plantilla.
El estudio enfatiza la compleja dualidad que enfrentan las pymes: atraer tanto a jóvenes hambrientos de oportunidades como a profesionales experimentados. Juan Francisco Rodríguez de Adecco Staffing subraya una tendencia: muchos jóvenes optan por grandes corporaciones, atraídos por su notoriedad y estabilidad percibida. Sin embargo, para desafiar este paradigma, las pymes deben ofrecer más que condiciones laborales atractivas; los jóvenes buscan proyectos inspiradores y un ambiente que aprecie su contribución.
Paralelamente, la experiencia del talento senior comienza a ser reconocida como una ventaja competitiva. Un 57,1% de las pymes aplaude el bagaje que aportan los trabajadores mayores de 55 años, mientras que un 20,4% se inclina hacia un personal más joven, que a menudo se percibe como más adaptable. Esta división no solo revela un sesgo potencial, sino que también destaca la necesidad de integrar diferentes perspectivas para un entorno de trabajo enriquecido.
La estabilidad laboral aparece como una constante entre las pymes, con un 56,9% anticipando la continuidad de sus equipos en el corto plazo. Esta percepción es más optimista en sectores como la industria y el transporte, mientras que las pequeñas empresas se muestran cautelosas, reflejando la diversidad de enfoques en la gestión empresarial.
Reconocer y retener el talento emerge como un desafío preeminente. La carencia de perfiles cualificados ha sido señalada por un 57,2% de pymes como el principal escollo. Frente a estos retos, se destacan iniciativas como fomentar un ambiente de trabajo positivo y oportunidades de desarrollo profesional, resaltadas por un 38,1% de las empresas como fundamentales para retener a los empleados.
El atractivo de las pymes para las nuevas generaciones sigue siendo un tema candente. Aunque un creciente 73,8% de estas empresas asume las dificultades que supone captar talento joven, en regiones como La Rioja y Cantabria, esta tensión parece disminuir, sugiriendo prácticas prometedoras. Las claves para atraer a la juventud giran en torno a un entorno laboral innovador, posibilidades de aprendizaje continuado y una flexibilidad en las prácticas cotidianas.
La coexistencia armoniosa de distintas generaciones dentro de las pymes no solo promueve una cultura empresarial rica en diversidad, sino que también impulsa la extracción total del potencial de cada empleado. Al estar en un punto de inflexión crítica respecto a la gestión del talento, las pymes se posicionan para asegurar un crecimiento firme y sostenible en el futuro del entorno empresarial español.