Irán ha expandido su involucramiento en el conflicto bélico contra Occidente al lanzar dos misiles balísticos hacia la base militar Diego García, operada conjuntamente por Estados Unidos y el Reino Unido en el océano Índico, a unos 4.000 kilómetros de distancia. Aunque ninguno de los misiles alcanzó su objetivo, ya que uno falló en vuelo y el otro fue interceptado posiblemente por un buque de guerra estadounidense, este acto marca una escalada significativa en la confrontación. Teherán, que había limitado su alcance de misiles a 2.000 kilómetros, demostró con este lanzamiento que posee misiles balísticos de alcance intermedio operativos, capaz de extender sus ataques más allá de Oriente Próximo, elevando así las tensiones en una región estratégica. La base Diego García es crucial para las operaciones militares de Estados Unidos en la región, y este ataque representa un desafío directo a su presencia. Además, este desarrollo llega tras la reciente destrucción de un buque de guerra iraní por parte de EE. UU. en aguas internacionales del Índico, subrayando el aumento del conflicto en este escenario marítimo.
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