El primer ministro de Portugal, Luís Montenegro, enfrentó un duro revés político al no superar una cuestión de confianza en el Parlamento, lo que precipitó la caída de su Gobierno tras menos de un año en el poder. La crisis desatada llevará al país a unas cuartas elecciones en poco más de cinco años. La derrota se produce en un marco de sospechas sobre posibles conflictos de interés relacionados con negocios familiares, lo que afectó su credibilidad y respaldo legislativo. Montenegro, líder del Partido Social Demócrata (PSD) de centroderecha, se encontró con una oposición unida que incluyó al Partido Socialista, Chega, Bloco de Esquerda, entre otros. A pesar de defender su gestión y llamar a la estabilidad del país, Montenegro no logró consenso con el PS, derivando en una votación que selló su destino. Ante este escenario, Portugal se prepara para nuevas elecciones en un ambiente de inestabilidad política.
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