La Plataforma contra los Megacruceros de Palma, un grupo que incluye una treintena de entidades vecinales, ecologistas y sociales, ha criticado el impacto del turismo de cruceros en la capital balear, comparándolo con el turismo de borrachera. Acusan a las patronales del pequeño comercio de priorizar beneficios económicos sobre la salud pública y la sostenibilidad medioambiental. La plataforma exige al Govern y a la Autoridad Portuaria de Baleares que implementen medidas para limitar el número de cruceros a uno diario, argumentando que el modelo actual es insostenible y degrada la ciudad. Por otro lado, sectores empresariales defienden las mejoras tecnológicas en el sector y apuntan que el turismo de cruceros es vital para la economía local, proporcionando empleo y atrayendo un perfil de turista de clase media-alta interesado en la cultura y gastronomía local.
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