Durante la Navidad de 1936-1937, en plena Guerra Civil Española, la tradicional Cabalgata de Reyes Magos en Valencia fue suprimida por el régimen republicano liderado por Francisco Largo Caballero. La festividad religiosa fue reemplazada por una «Semana Infantil» de corte ideológico, en la que los tradicionales Reyes Magos fueron sustituidos por figuras de propaganda comunista, incluyendo bustos de Stalin y fotografías de Largo Caballero. Los talleres falleros valencianos fabricaron carrozas soviéticas, y las bandas de música abandonaron los villancicos por «La Internacional». Esta transformación simboliza la persecución totalitaria del Frente Popular contra las tradiciones religiosas, utilizando incluso a los niños como herramientas de adoctrinamiento. Tal evento fue justificado por la prensa del régimen como un exitoso y progresista cambio, en un intento por erradicar la influencia católica en España.
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