En 2025, el Gobierno español aprobó un ambicioso Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, con una inversión de más de 10.400 millones de euros, lo que permitió elevar el gasto total en defensa a 33.123 millones de euros y alcanzar el objetivo del 2% del PIB comprometido con la OTAN. El plan prioriza la modernización de infraestructuras, telecomunicaciones, ciberseguridad y nuevas capacidades militares. Indra, Airbus y Navantia, empresas mayoritariamente españolas, concentran el 90% de los programas, consolidando la autonomía estratégica del país y preparándose para enfrentar retos globales mientras refuerzan su competitividad internacional. La iniciativa busca también reactivar la industria local, creando 96.000 nuevos empleos y generando un significativo retorno económico y social a corto plazo. No obstante, persisten críticas sobre la falta de integración europea y la necesidad de una planificación presupuestaria sólida para garantizar el éxito a largo plazo.
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