Cuba experimentó su segundo apagón nacional en menos de una semana, dejando a la isla sin suministro eléctrico debido a una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional. Este es el séptimo apagón total registrado en el último año y medio, motivo por el cual el restablecimiento del servicio es un proceso lento y complicado que podría extenderse durante días. Mientras se trabaja para recuperar el suministro, el impacto en la vida diaria de más de seis millones de cubanos es significativo, afectando el acceso al agua y complicando el transporte y los servicios de salud. A pesar de los esfuerzos por impulsar la energía solar, el bloqueo económico representa un obstáculo considerable para el desarrollo energético autónomo. En hospitales, como el Pediátrico Juan Manuel Márquez, los apagones agravan la situación, dificultando la atención a niños con enfermedades serias, mientras el personal médico continúa desempeñando sus labores en condiciones extremas, destacando las duras consecuencias de las restricciones económicas en la isla.
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