El verano es un periodo propicio para las lesiones musculoesqueléticas debido al aumento de la actividad física. Los traumatólogos destacan que esguinces, tendinitis, sobrecargas musculares y contracturas son comunes al practicar deporte sin preparación adecuada. Recomiendan calentar antes de realizar ejercicio y aumentar la intensidad gradualmente. Mantener una buena hidratación es crucial, pues el calor incrementa el riesgo de deshidratación y calambres. Un calzado adecuado y precauciones en el entorno también son fundamentales para prevenir lesiones. Ante síntomas como dolor intenso o pérdida de movilidad, es esencial consultar a un especialista, situación en la que la videoconsulta puede ser una herramienta valiosa para determinar la necesidad de atención presencial.
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