Recientemente, China ha logrado un avance significativo en biotecnología al criar mariscos en el árido desierto del Taklamakán, en la región de Sinkiang. Este innovador proyecto aprovecha las aguas salino-alcalinas derivadas del deshielo de las montañas Kunlun, ajustando su acidez para replicar condiciones oceánicas favorables para la vida marina. Gracias a este enfoque, se han producido con éxito crustáceos como cangrejos de Shanghái y langostas australianas. El resultado es un marisco 20% más barato que el importado, transformando el consumo local y revitalizando la economía con beneficios significativos y un aumento del 141% en la producción pesquera del condado de Hetian. Esta iniciativa sostenible no solo reduce costos, sino que también fomenta una economía circular, utilizando agua residuada por peces para fertilizar invernaderos sin productos químicos. El modelo ya se considera un ejemplo para zonas afectadas por la desertificación y planea expandirse significativamente debido a su éxito económico y ecológico.
Leer noticia completa en OK Diario.




