En los eventos internacionales del automóvil, el protagonismo tradicional de los superdeportivos y prototipos futuristas está siendo reemplazado por una nueva ola de innovaciones tecnológicas. Los robots humanoides y los dispositivos wearables se están convirtiendo en elementos centrales de estos salones, reflejando un cambio en la estrategia de la industria del motor. La competencia, especialmente desde Asia, y el auge del software y la electrificación han empujado a los fabricantes de automóviles a expandir su visión. Ahora, no solo buscan vender coches, sino también operar como plataformas de movilidad, automatización e inteligencia aplicada.
La transición de la industria hacia la robótica es tanto industrial como estratégica. Los productores de automóviles han estado integrando sensores y capacidades de conducción asistida durante años, lo que ha sentado las bases para esta evolución. La misma lógica tecnológica que convierte a los vehículos en «ordenadores con ruedas» está impulsando a los robots a convertirse en «máquinas autónomas con piernas». Un ejemplo destacado de esta confluencia es Hyundai, que ha utilizado a su filial Boston Dynamics para introducir robots humanoides en la cadena de montaje. Su plan público es desplegar robots como Atlas en instalaciones productivas a partir de 2028, uniendo tecnología de percepción, planificación y control con el entorno laboral.
Este cambio no está exento de desafíos. En Corea del Sur, por ejemplo, el debate sobre el impacto laboral de los robots humanoides ya ha permeado las negociaciones colectivas. La preocupación es que estos avances tecnológicos puedan reemplazar parte de la fuerza laboral en tareas repetitivas y logísticas.
Paralelamente, los dispositivos wearables están ganando terreno en el ámbito industrial. Estos gadgets, que combinan sensores y ergonomía, buscan reducir lesiones y aumentar la productividad. Hyundai ha mostrado avances en este aspecto con el X-ble Shoulder, un dispositivo diseñado para aliviar la carga en trabajos repetitivos. La industria automotriz no solo busca automatizar, sino también extender las capacidades humanas mediante exoesqueletos ligeros y asistencia inteligente.
Más allá de las fábricas, la interacción entre los vehículos y los wearables lleva la innovación hacia sectores como la salud y los seguros. Los coches están empezando a formar parte de un ecosistema digital donde se analizan datos biométricos y del entorno para ofrecer servicios personalizados, alertas de fatiga y nuevos modelos de negocio basados en suscripciones.
En Asia, eventos recientes como el Salón de Shanghái de 2025 han demostrado que la competencia está moviéndose hacia la IA integrada y la automatización. Firmas de semiconductores, como Arm, están promoviendo el concepto de «IA física», lo que justifica la inversión en tecnologías avanzadas al tiempo que abre nuevas vías de ingresos para los fabricantes de automóviles, quienes proyectan reducir su dependencia del ciclo economico automotriz convencional.
La gran incógnita se centra en el ritmo en que estas tecnologías serán adoptadas de manera generalizada. Los robots humanoides aún tienen que demostrar su efectividad y seguridad fuera de las demostraciones, mientras que los wearables deberán probar su impacto real en la eficiencia y el retorno de inversión. Sin embargo, la dirección está clara: la industria del automóvil se transforma para liderar no solo en movilidad, sino en la vanguardia de la inteligencia aplicada.








