El 21 de abril de 1992, el primer tren AVE comenzó a operar en España, revolucionando el concepto de distancia al conectar Madrid con Sevilla en poco más de dos horas y media. Esta audaz iniciativa no solo significó un ahorro de tiempo, sino un estratégico cambio al optar por el ancho de vía internacional, lo que eventualizó el desarrollo del sistema de alta velocidad español actual. La línea Madrid-Sevilla superó complejas barreras geográficas, transformando el panorama económico de las regiones que atravesaba. Durante casi tres décadas, el servicio fue sinónimo de éxito, hasta que la liberalización del sector introdujo nuevas dinámicas con competidores como Iryo y Ouigo, lo que democratizó el acceso al tren. A pesar del progreso, un reciente accidente en Urda, Toledo, recordó los ineludibles desafíos de seguridad y mantenimiento inherentes a este tipo de infraestructura.
Leer noticia completa en OK Diario.



