De Simples Compañeros a Iconos Reales: La Evolución de la Raza Emblemática de la Monarquía Británica

1
minutos de tiempo de lectura

En 1933, un corgi llamado Dookie llegó al palacio de la familia real británica, marcando el inicio de una duradera asociación entre la raza y la monarquía. Los corgis, previamente usados para arrear ganado en Gales, se convirtieron en emblemas de la realeza con las princesas Isabel y Margarita. Dookie fue seguido por Susan, un regalo del rey Jorge VI a Isabel cuando cumplió 18 años, y de ella descienden todos los corgis que Isabel II tuvo durante su vida. La raza ganó reconocimiento global tras la destacada aparición de los corgis en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 junto a la reina y James Bond. Tras la muerte de Isabel II en 2022, sus corgis fueron heredados por el príncipe Andrés, preservando la tradición canina real.

Leer noticia completa en OK Diario.

TE PUEDE INTERESAR