Con el 90,4% de los votos escrutados en las elecciones de Israel, el país enfrenta nuevamente un escenario sin una mayoría clara. El bloque liderado por Benjamin Netanyahu alcanza 53 escaños, mientras que la oposición, integrada en parte por el centrista Gadi Eisenkot y partidos de mayoría árabe, suma 67 escaños, sin lograr ninguno de los dos alcanzar los 61 necesarios para formar gobierno. Destaca el notable incremento de los partidos árabes, que pasan de 10 a 19 escaños, en una elección marcada por una alta participación del 77,7%, la más significativa desde 1999. La oposición se encuentra en una encrucijada debido a sus promesas de terminar con el liderazgo de Netanyahu sin depender de los partidos árabes. Posibles salidas incluyen un gobierno de Eisenkot apoyado por partidos árabes, un eventual bloqueo que podría provocar nuevas elecciones favorables a Netanyahu, o una improbable gran coalición entre bloques que excluyera a los partidos árabes. Estos resultados subrayan que la oposición deberá decidir qué promesa dejará de lado, lo que influirá en el futuro político de Netanyahu y el papel de la ciudadanía árabe en Israel.
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