Cuando una infidelidad lleva a una separación, es crucial manejar la comunicación con los hijos con cautela. Los expertos sugieren que, aunque el resentimiento es una reacción común, dejarse llevar por él no es recomendable. Abogan por una actitud discreta al explicar la situación a los menores. Sin embargo, en caso de que existan pruebas claras, la honestidad se convierte en la mejor estrategia para abordar el tema, manteniendo siempre el bienestar de los hijos como prioridad.
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