En el enfrentamiento de ida de las semifinales de la Champions League entre Atlético de Madrid y Arsenal, el árbitro Danny Makkelie fue protagonista por sus polémicas decisiones, que incluyeron dos penaltis en contra del Atlético y la omisión de uno a su favor. Afortunadamente para los colchoneros, el VAR intervino en dos ocasiones clave: primero, para señalar una mano de Ben White en el área, y luego para anular un penalti sancionado por un supuesto pisotón a Eze. Aunque el Atlético mostró un rendimiento superior en gran parte del encuentro, lograron solo un empate gracias a la intervención del VAR, dejando abierta la eliminatoria para el partido de vuelta en Londres, donde buscarán asegurar su pase a la final en Budapest.
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