Joan García, ahora en el bando contrario, fue el foco del derbi catalán, donde su cambio de camiseta suscitó reacciones intensas del público. Enfrentándose a un ambiente hostil, García desempeñó un rol crucial en el partido, manteniendo en vilo al Barcelona hasta que Olmo y Lewandowski cerraron el marcador. Manolo González, técnico del Espanyol, expresó su mezcla de orgullo y frustración por el resultado, destacando que el equipo dejó escapar una victoria que parecía cercana. Rechazó hablar del desempeño de García para evitar malentendidos, resaltando que el éxito en el fútbol depende del acierto, área en la que considera fallaron.
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