La tensión entre Washington y Teherán se acentúa mientras Estados Unidos ordena el despliegue de unos 2.000 paracaidistas hacia Oriente Próximo, como parte de la operación militar «Furia Épica», que ya involucra a 50.000 efectivos. El presidente iraní del Parlamento, Mohamad Bagher Ghalibaf, advierte que Irán no dudará en defender su territorio y critica las acciones estadounidenses como impulsadas por las «ilusiones de Netanyahu». El despliegue estadounidense, que podría incluir la isla iraní de Charag, refleja una preparación para una posible intervención terrestre limitada, lo que aumenta el riesgo de conflicto abierto. Teherán ve esto como una presión hacia una guerra patrocinada por Israel y el cierre del estrecho de Ormuz acentúa el control iraní sobre rutas energéticas clave, intensificando una situación ya crítica por ataques a infraestructuras y temores de expansión regional del conflicto.
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