La vicepresidenta, a sus 56 años, desafía las percepciones de moderación tanto de la prensa afín como de la administración estadounidense, según un análisis reciente. Aunque algunos medios la presentan como una figura equilibrada y conciliadora, su perfil y acciones sugieren una complejidad que escapa a estas simplificaciones. En Washington, prevalece una imagen preconcebida que tampoco se ajusta del todo a la realidad de su política y liderazgo. Esta disonancia entre la percepción externa e interna subraya las complejidades que enfrentan los líderes internacionales al navegar por el escenario político global.
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