Al menos 10 niñas marroquíes involucradas en el reciente asalto a Ceuta han denunciado haber sido violadas por sus compañeros de travesía. Las menores, de 14 años o más, fueron trasladadas al hospital donde se activó el protocolo correspondiente al tratarse de menores y casos de violación. Según funcionarios y testigos, las niñas mostraban miedo y desconfianza hacia la policía y el personal médico. Las violaciones habrían ocurrido en condiciones insalubres y peligrosas, mientras los migrantes intentaban esconderse para evitar ser deportados. Paralelamente, el gobierno sostiene que apenas quedan 2.000 migrantes en Ceuta de los 72.000 que ingresaron, mientras que autoridades locales y policiales estiman que aún quedrían alrededor de 6.000, apuntando a una situación de inseguridad y abandono en diferentes áreas de la ciudad. El clima de temor y confusión persiste entre los habitantes de Ceuta, quienes se sienten desprotegidos en sus propios barrios.
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