El martes por la noche, un tren de la línea 4 de Rodalies, que conecta Sant Vicenç de Calders con Manresa, colisionó con un muro de contención derrumbado en Gelida, Barcelona, resultando en la muerte de un joven sevillano de 28 años en prácticas como maquinista y 37 heridos. Las autoridades investigan si la estructura cedió por la presión del agua de la lluvia y las vibraciones constantes del tráfico en la cercana AP-7. La colisión podría haber sido más grave de no existir una reducción de velocidad debido a obras en la zona. Como medida de precaución, se ha cortado la circulación en la AP-7 hacia el sur, lo cual afectará el tráfico hasta que se asegure la infraestructura. En respuesta a las críticas por la gestión de la red ferroviaria, la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, ha pedido cautela y ha afirmado que el accidente no era previsible con los datos existentes. Mientras se trabaja en evaluar y asegurar la seguridad, el servicio de Rodalies permanece suspendido hasta nuevo aviso.
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