Estados Unidos enfrenta un desafío significativo en el desarrollo de infraestructura para centros de datos destinados a la Inteligencia Artificial (IA). Según un informe de Bloomberg, casi la mitad de los proyectos programados para 2026 podrían retrasarse o cancelarse debido a la escasez de componentes eléctricos esenciales, como transformadores, celdas de media tensión y baterías. Estos elementos son cruciales para la puesta en marcha de los centros de datos, y su producción está fuertemente influenciada por China, lo que genera cuellos de botella en la cadena de suministro global.
Este retraso no se debe a la falta de capital o a la demanda de chips, sino a la incapacidad de obtener y entregar estos componentes a tiempo. De acuerdo con Sightline Climate, mientras que ahora mismo se están construyendo solo 5 GW de capacidad de los 16 GW anunciados para entrar en operación en 2026, el resto se mantiene en la fase de planificación sin avances visibles. A pesar de que gigantes como Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft han comprometido más de 650.000 millones de dólares en gasto para ampliar sus capacidades este año, el dinero no puede acelerar la producción ni entrega de los transformadores y equipos necesarios.
La atención se desplaza del debate sobre GPUs y semiconductores al problema de la infraestructura eléctrica. La demora para adquirir ciertos transformadores puede alcanzar hasta cinco años, lo que afecta la planificación y viabilidad financiera de muchos proyectos. Si la infraestructura eléctrica no está lista, los edificios pueden completarse, pero no podrán entrar en operación sin la energía necesaria.
Europa también enfrenta una situación similar, aunque con características propias. La European Data Centre Association ha identificado la disponibilidad de energía como un freno importante para el crecimiento del sector, citando congestionamiento en la red y tiempos prolongados para establecer nuevas conexiones. Según la Agencia Internacional de la Energía, en algunos países de la UE, los tiempos de espera para conectarse a la red pueden variar entre dos y diez años. Eurelectric resalta que estos retrasos pueden alcanzar hasta 13 años en grandes hubs digitales, lo que tensiona los proyectos antes de considerar la disponibilidad de transformadores o baterías.
La Comisión Europea está abordando estos desafíos mediante nuevas regulaciones y medidas para mejorar la eficiencia energética en los centros de datos, pero el problema subyacente de la infraestructura eléctrica y su desajuste con la creciente demanda de IA sigue siendo un desafío central. No se trata solo de la dependencia de China para la producción de equipos críticos, sino de una demanda que supera la capacidad de respuesta de las redes eléctricas existentes.
La situación en Estados Unidos y Europa resalta que el límite para el desarrollo de la IA no reside únicamente en la tecnología de chips, sino en la capacidad de generar y distribuir electricidad de manera eficiente. Esto podría resultar en proyectos que cuentan con el financiamiento, permisos y construcción avanzados, pero que se enfrentan a años de espera para obtener energía suficiente para operar.







