El ejercicio de revocación de mandato en Oaxaca se convirtió en un desafío inesperado para el gobernador Salomón Jara, quien enfrentó una jornada crítica en la que miles de ciudadanos, junto con miembros del Partido del Trabajo (PT), votaron por su salida. El dirigente estatal del PT, Benjamín Robles, y otros representantes del partido activamente promovieron la conclusión anticipada del mandato de Jara, reflejando una fractura con Morena, el partido del gobernador. Durante la votación, se denunciaron irregularidades como acarreos y compra de votos, profundizando el desencuentro político. Aunque no se alcanzó el 40% de participación requerido para hacer el resultado vinculante, el evento puso de manifiesto una ciudadanía insatisfecha y marcó una clara división entre los aliados políticos tradicionales. La consulta representó una seria advertencia para Jara, quien había impulsado este mecanismo inspirado en ejercicios anteriores, como el de López Obrador, pero con resultados diametralmente opuestos.
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