El impacto del calentamiento global es palpable en España, donde los glaciares de los Picos de Europa enfrentan una desaparición inexorable. El glaciar leonés de Trasllambrión, que alguna vez cubrió más de diez hectáreas, ha quedado reducido a un bloque marginal de hielo que se estima desaparecerá completamente en 2025. Según Javier Santos, geógrafo de la Universidad de León, la pérdida de estos heleros representa un duro golpe al patrimonio natural del país. Con el aumento sostenido de las temperaturas, se anticipa que los glaciares restantes en los Pirineos podrían extinguirse entre 2030 y 2050. A pesar de momentos de esperanza a principios de la década pasada, cuando nevadas inusuales ofrecieron un respiro temporal, la tendencia actual hacia el calentamiento advierte un pronóstico desalentador para las formaciones glaciares en España.
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