El Mallorca B, dirigido por Gustavo Siviero, confirmó su descenso a Tercera RFEF después de una temporada desastrosa en la que acumuló solo 12 puntos en 28 jornadas, el peor registro de la Segunda División RFEF. Aunque el equipo contaba con una joven plantilla y algunos jugadores, como Jan Salas y Marc Doménech, habían destacado en categorías superiores, la falta de efectividad en ataque y fragilidad defensiva sentenciaron su destino. A pesar de los esfuerzos por revertir la situación con fichajes invernales, el descenso fue inevitable. Ahora, el club se enfrenta a una reestructuración inminente, cuestionando el futuro del entrenador y el destino de sus jugadores más prometedores, quienes buscarán continuar su desarrollo lejos de la Tercera RFEF. Mientras tanto, el objetivo inmediato es cerrar la temporada con dignidad, a pesar de las limitaciones físicas en comparación con la competencia.
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