Descifrando la Memoria del Ordenador: Guía Clara sobre ROM, DRAM, SRAM y Flash

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UltraRAM Revolucionando el Futuro de la Memoria Unificada en Dispositivos

En el mundo de la tecnología informática, la noción de “memoria” apenas se limita a la simple RAM que muchos mencionan al considerar la capacidad de sus dispositivos. En realidad, el funcionamiento de un sistema moderno depende de un ecosistema de memorias: un conjunto de tecnologías apiladas en una jerarquía que busca equilibrar velocidad, coste, consumo y persistencia. Este diseño responde a una limitación fundamental: no existe una memoria que cumpla simultáneamente con las exigencias de ser rápida, asequible, de gran capacidad y capaz de retener datos sin energía.

Este sistema de capas es crucial para que una CPU no se vea entorpecida por la espera de datos, para que un servidor gestione eficientemente miles de solicitudes web o para que un portátil arranque siempre con el firmware adecuado, incluso cuando se ha agotado su batería. Para entender mejor esta complejidad, exploraremos las cuatro grandes familias de memoria en el contexto de las PCs, móviles y centros de datos: ROM, DRAM, SRAM y memoria flash.

La clasificación inicial más relevante es entre memoria volátil y no volátil. La memoria volátil, como la DRAM y la SRAM, requiere energía para mantener los datos, que se pierden al apagarse el dispositivo. En cambio, la memoria no volátil, representada por la ROM y la flash, retiene los datos sin necesidad de energía.

La ROM, aunque originalmente se pensaba como memoria de solo lectura, ha evolucionado para referirse al firmware y al almacenamiento no volátil de bajo nivel, como BIOS/UEFI y microcódigos. Variantes clásicas incluyen Mask ROM, PROM, EPROM y EEPROM, cada una con sus propias formas de almacenamiento y reprogramación.

Por su parte, la DRAM es la memoria principal en PCs y servidores. Su diseño de condensador y transistor le proporciona una buena relación coste-eficiencia, aunque necesita refrescar los datos periódicamente debido a la descarga natural de los condensadores. Las variaciones modernas como DDR, LPDDR, GDDR y HBM responden a diferentes necesidades de sincronización, eficiencia energética, ancho de banda y rendimiento.

La SRAM destaca por su latencia bajísima y comportamiento predecible al no requerir refresco, aunque su densidad baja y alto coste la han reservado para las cachés de CPU y GPU, donde su velocidad es crucial para evitar el acceso constante a la DRAM.

Finalmente, la memoria flash domina el almacenamiento actual en SSDs y dispositivos móviles. Inventada en los años 80 por Toshiba, la flash se divide en NOR y NAND. La NAND, más densa y eficiente en coste, es la base del almacenamiento masivo, a pesar de su complejidad en gestión y controladores.

En términos prácticos, este ecosistema de memorias impacta el rendimiento de servidores, que dependen de la SRAM para accesos rápidos, de la DRAM para el almacenamiento temporal de datos críticos, y de la flash para el almacenamiento a largo plazo. Detalles como la eficiencia de las cachés y la capacidad del almacenamiento influyen directamente en la sensación de velocidad y la capacidad de manejo de la carga de trabajo.

Por tanto, comprender esta jerarquía de memorias permite un diagnóstico más preciso de problemas de rendimiento y soluciones que no se limitan a “añadir más RAM”, sino que consideran el papel de cada tipo de memoria en el sistema.

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