Cantabria se consolida este otoño como un destino prometedor para los entusiastas del turismo gastronómico en España, abriendo las puertas de sus fábricas de cerveza y destilerías al turismo agroalimentario. La región, con sus impresionantes paisajes y rica tradición culinaria, se ha convertido en un punto clave para los amantes de la cerveza artesanal, los destilados de autor, la sidra y el cultivo de cítricos, todo ello en el marco de una experiencia inmersiva que mezcla educación y disfrute.
Este auge en el turismo agroalimentario ha sido impulsado por Cantabria Brinda, una asociación que congrega a productores de bebidas artesanales. El objetivo de la organización es crear una red de experiencias y rutas territoriales que permitan a los visitantes sumergirse en los secretos de la producción local. El modelo de turismo propuesto no solo atrae a un creciente número de curiosos, sino que también incrementa el gasto medio diario de los visitantes, alcanzando más de 170 euros, gracias a experiencias que permiten el contacto directo con los maestros elaboradores y talleres de inmersión en sus obradores.
Entre los destinos destacados se encuentra la cervecera Dougall’s en Liérganes, pionera en el sector craft del país. Ofreciendo recorridos formativos, esta cervecera permite a los visitantes conocer de cerca los procesos de elaboración de una cerveza desde la selección de materias primas hasta una cata guiada. Asimismo, Rocker Beer en Maliaño invita al público a descubrir los secretos de la fermentación, mientras disfrutan de cervezas artesanales inspiradas en la música. Redneck Brewery incorpora al recorrido menús rústicos que complementan perfectamente sus cervezas.
Cantabria también explora otras facetas del agroturismo. La Flor de Limón en Novales se especializa en el cultivo regenerativo de cítricos, permitiendo a los visitantes explorar su agroturismo botánico. Por su parte, Sidra Somarroza en Renedo de Piélagos presenta sus premiadas sidras, producto de un cuidadoso proceso de elaboración.
La destilación tiene su espacio en el Museo del Aguardiente de Orujo Lebaniego en Tama, donde El Coterón mantiene viva la tradición de la alquitara. Más innovadora, la Destilería Siderit en Puente Arce destaca por su proceso de destilación fraccionada, único en la región.
El recorrido por Cantabria se complementa con un mapa enoturístico robusto, destacándose bodegas como Bahía de Santander y Sel D’Aiz. La plataforma desarrollada por Cantabria Brinda facilita a los turistas la exploración de toda la oferta agroalimentaria de la región, centralizando calendarios y reservas. Este novedoso movimiento no solo enriquece el turismo local, sino que también realza la importancia de los productos artesanales y la rica historia cultural que cada bebida encierra, asegurando una experiencia única y educativa para cada visitante que decida explorar estas tierras.




