Limpiar eficazmente el suelo de la cocina sin recurrir a químicos agresivos es posible gracias a un método tradicional que supera a los limpiadores industriales. Este truco, utilizado por generaciones anteriores, combina vinagre y jabón neutro en un cubo de agua caliente, logrando remover la grasa sin dañar las superficies. Además de restaurar el brillo original de las baldosas, este método natural evita la inhalación de vapores tóxicos y preserva la integridad de las juntas. En definitiva, es una solución sencilla y segura para mantener pisos relucientes sin comprometer la salud del hogar.
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