El Parador de Ibiza ha abierto sus puertas con la promesa de combinar patrimonio histórico, vistas al mar y gastronomía mediterránea, siendo parte de la prestigiosa Red de Paradores Nacionales. Sin embargo, los visitantes se enfrentan a precios elevados que podrían rivalizar con restaurantes de lujo, como un café a seis euros o platos principales que alcanzan los 45 euros. Ubicado en una fortaleza del siglo XVI en Dalt Vila, el parador estuvo cerrado desde los años 80 y ha pasado por un extenso proceso de restauración debido a descubrimientos arqueológicos. La apertura del parador también incluye la musealización de catas arqueológicas, lo que lo convierte en un punto de interés cultural estratégico en la isla. A pesar de su magnificencia histórica y sus vistas, muchos aún se sorprenden por el costo de sus menús.
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