El Roscón de Reyes, ese emblemático dulce que marca la festividad de enero, se reinventa de la mano del chef Quique Dacosta, quien ofrece una versión más delicada y reflexiva del clásico postre. La esencia del roscón permanece, con ingredientes tradicionales como harina, huevos y mantequilla, pero destaca el tratamiento cuidadoso de cada componente. La masa cobra protagonismo con un prefermento y largas fermentaciones que aportan ligereza y sabor. La decoración se simplifica, dando espacio a la masa para brillar. En versiones contemporáneas, se reduce el contenido de azúcar y mantequilla, y se decora mínimamente con frutas confitadas caseras. Los rellenos, si se incluyen, emplean nata montada con sutileza. Esta reinterpretación respeta la tradición mientras añade modernidad y elegancia al emblemático postre de Reyes.
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