Dejar el cargador de un teléfono móvil conectado al enchufe una vez finalizada la carga es un hábito común que puede conllevar riesgos significativos de seguridad, advierte Sergio Llorente, experto en electricidad. Aunque la preocupación tradicional gira en torno al consumo energético adicional, llamado «gastos fantasmas», Llorente subraya que el problema principal es el calentamiento continuo que sufre el enchufe, lo cual podría desencadenar un incendio. A través de un vídeo en redes sociales, el especialista demuestra que, aunque el consumo cae a cero al desconectar el teléfono, la temperatura del enchufe se mantiene elevada. Por ello, recomienda retirar el cargador del enchufe tras la carga para evitar sobreelevaciones térmicas y potenciales peligros mayores.
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