En España, varias localidades medievales pueden ser visitadas en menos de dos horas mediante transporte público desde grandes ciudades, ofreciendo una alternativa sin coche para quienes buscan historia y cultura. Sigüenza, accesible desde Madrid, destaca por su castillo y catedral-fortaleza, mientras que Besalú, cerca de Girona, encanta con su puente románico y barrio judío. Santillana del Mar, en Cantabria, es conocida por su colegiata de Santa Juliana y cercanía a Altamira. Al sur, Ronda en Málaga ofrece vistas sobre el Tajo y un ambiente andalusí, y Olite en Navarra deslumbra con su Palacio Real. Peñíscola, junto al Mediterráneo, combina castillo templario con mar, y Xàtiva, cerca de Valencia, impresiona con su doble castillo y legado de la familia Borja. Todas estas visitas se facilitan mediante trenes y autobuses desde las ciudades principales.
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