El agua, al infiltrarse a través de fracturas en la corteza terrestre, entra en contacto con el calor interno de la Tierra, transformándose en una solución extremadamente caliente y cargada de minerales. Este proceso natural es fundamental para la formación de fuentes hidrotermales, que son de gran interés tanto para la investigación científica como para posibles aplicaciones en el ámbito de la energía geotérmica.
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