Un reciente estudio científico respalda la teoría de que el sueño ha evolucionado en diversas especies como un mecanismo de protección contra el daño en el ADN ocasionado durante la vigilia. Esta investigación sugiere que la función reparadora del sueño podría ser una adaptación biológica crucial, presente en una amplia gama de organismos, para mitigar el deterioro genético acumulado mientras permanecen despiertos. Estos hallazgos fortalecen el entendimiento sobre la importancia del descanso y su papel vital en la preservación de la integridad genética a lo largo del tiempo.
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