El kétchup, hoy asociado con hamburguesas y papas fritas, tiene orígenes sorprendentes que se remontan a China, donde inicialmente no contenía tomates. Historiadores apuntan que proviene del «kôechiap», una salsa de pescado fermentado que comerciantes llevaron a Europa en el siglo XVII. Fascinados por su sabor umami, los británicos intentaron replicar la receta con ingredientes locales, como nueces y anchoas, evolucionando el nombre a «catchup» y luego «ketchup». No fue hasta 1876 que el tomate se convirtió en el ingrediente principal del kétchup actual gracias a Henry J. Heinz, quien perfeccionó la receta. Aunque en 1812, James Mease ya había experimentado con el tomate, fue Heinz quien popularizó esta versión.
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