La palmitoiletanolamida (PEA) es una molécula poco conocida pero esencial en la gestión del dolor y la inflamación por parte del cuerpo humano. Esta molécula ha captado la atención de investigadores y empresas como AlchemLife, quienes ven en ella un enorme potencial para el desarrollo de soluciones terapéuticas.
Cuando el cuerpo enfrenta dolor debido a una lesión, inflamación o sobrecarga física, activa mecanismos internos para protegerse y restaurar su equilibrio. Uno de estos mecanismos es la producción endógena de PEA, que, al estar presente incluso antes del nacimiento y durante la lactancia, evidencia su importancia en la fisiología humana.
La PEA modula la respuesta inflamatoria y reduce la percepción del dolor, ayudando al cuerpo a recuperarse y mantener su equilibrio natural. Este papel ha generado interés en su aplicación para el dolor agudo y el bienestar articular y muscular. La molécula está estrechamente relacionada con el sistema endocannabinoide, el cual tiene funciones cruciales en la regulación del dolor, la inflamación y la respuesta inmunitaria. Al modular este sistema, la PEA ayuda al organismo a reaccionar de forma equilibrada.
Para obtener los beneficios de la PEA mediante su ingesta oral, es importante prestar atención a la dosis. Estudios sugieren que 600 mg diarios son efectivos para muchas personas con dolor crónico e inflamación persistente, mientras que dosis menores pueden ser insuficientes. Sin embargo, la lipofilia de la PEA, que dificulta su disolución y absorción en el cuerpo, es un reto que las innovaciones tecnológicas han abarcado, logrando mejoras en su biodisponibilidad.
El creciente interés en la PEA refleja un cambio hacia un enfoque más natural del bienestar, buscando apoyar los procesos internos del cuerpo en lugar de depender únicamente de productos sintéticos. Con un entendimiento adecuado de la PEA, su dosificación y formulaciones mejoradas, los individuos pueden tomar decisiones más informadas sobre su salud.
Según Joan Martínez, director científico de AlchemLife Iberia, «la PEA es un claro ejemplo de cómo potenciar la habilidad del organismo para gestionar el dolor y la inflamación de manera natural con el respaldo de la ciencia y la tecnología». Este enfoque no se centra en componentes desconocidos, sino en mejorar los sistemas que el cuerpo ya posee.








