El reciente descubrimiento de un yacimiento arqueológico en la bahía de Lunan, Escocia, ha generado tanto entusiasmo como frustración entre los arqueólogos. Tras un fuerte temporal, las tormentas desplazaron las dunas y revelaron huellas humanas y animales de 2.000 años de antigüedad, un hallazgo sin precedentes en la región. A pesar de los esfuerzos de un equipo de la Universidad de Aberdeen para documentar y preservar las marcas antes de que las mareas altas las destruyeran, el mar terminó por engullir el sitio en apenas dos días. Los arqueólogos trabajaron en condiciones extremas para recoger datos y hacer moldes de las huellas, evidencias que sugieren su origen en la Edad del Hierro, en el contexto de las invasiones romanas y la cultura picta. A pesar de la rápida desaparición del yacimiento, el esfuerzo permitió obtener información valiosa que destaca la fragilidad y amenaza del patrimonio costero frente a la erosión y el cambio climático.
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