Un análisis reciente sobre la Gran Muralla China sugiere que su propósito original podría haber sido distinto del tradicionalmente aceptado objetivo defensivo. Desde un descubrimiento arqueológico relevante, expertos proponen que la muralla no solo servía para proteger el imperio de invasiones, sino que podría haber sido una estructura destinada a preservar recursos vitales como la ganadería y la agricultura, esenciales para el desarrollo de la humanidad. Esta nueva interpretación abre un interesante debate sobre la funcionalidad de este icónico monumento, poniendo en evidencia cómo las investigaciones científicas pueden revolucionar nuestra comprensión de la historia. Utilizando herramientas de análisis arqueológico y SIG, investigadores han examinado un muro medieval de 737 km que conecta el norte de China y el noreste de Mongolia, sugiriendo un cambio de perspectiva sobre el inmenso legado cultural y estratégico de la muralla, anteriormente atribuida exclusivamente a motivos militares.
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