La ciencia avanza este año a través de descubrimientos discretos pero impactantes. Viejos medicamentos revelan nuevos efectos en condiciones no previstas, permitiendo avances rápidos debido a su previa aprobación. La inteligencia artificial emerge como un aliado en laboratorio al descubrir relaciones ocultas y generar preguntas inéditas, marcando nuevas direcciones en la investigación. Materiales autorreparables prometen durabilidad en productos cotidianos como carreteras y dispositivos móviles. En el ámbito energético, las pequeñas mejoras en eficiencia y almacenamiento están optimizando tecnologías familiares. La neurociencia redefine el entendimiento del cerebro al mostrar su flexibilidad y capacidad de recuperación. Además, investigaciones resaltan cómo cambios mínimos en hábitos cotidianos pueden impactar la salud significativamente. En conjunto, aunque sin grandes titulares, estos avances sugieren que el futuro de la ciencia se construye paso a paso.
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