La letra «L» en los coches automáticos se refiere a «Low» o bajo, una función que es especialmente útil para mantener el control del vehículo en situaciones como descensos prolongados, terrenos difíciles o pendientes pronunciadas. Esto permite utilizar la fuerza del motor para mantener la velocidad sin sobrecargar los frenos. Contrariamente, otras letras en la palanca de cambios automática, como P para «Park», R para «Reverse», N para «Neutral» y D para «Drive», cumplen funciones más conocidas por los conductores. Estas designaciones facilitan la conducción, aportando confort y seguridad, especialmente en entornos urbanos, aunque su popularización ha sido frenada en parte por su coste superior respecto a las transmisiones manuales. Paralelamente, el avance hacia vehículos de conducción automatizada promete transformar el futuro de la movilidad, minimizando errores humanos y aumentando la seguridad vial, mientras que entidades como la Dirección General de Tráfico en España avanzan en la normativa para su implementación segura.
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