Las diferencias en la percepción del frío entre hombres y mujeres tienen una base científica fundamentada en su composición corporal y hormonal. Según estudios, las mujeres tienden a «sentir y tener» más frío debido a que su cuerpo genera menos calor que el de los hombres. Esta diferencia térmica es resultado de factores biológicos como una menor masa muscular y mayores niveles de estrógenos, que influyen en el metabolismo y la producción de calor corporal. Así, mientras los hombres pueden regular su temperatura con más eficiencia, la demanda térmica femenina hace que la sensación de frío sea más frecuente entre las mujeres.
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