La ciencia ha desmentido varias creencias populares sobre los gatos, revelando aspectos desconocidos sobre su comportamiento y salud. Contrario a lo que muchos piensan, la mayoría de los felinos no digieren bien la leche tras el destete, ya que dejan de producir lactasa, lo que puede generarles malestares digestivos. Además, no son animales nocturnos sino crepusculares, mostrando mayor actividad al amanecer y al anochecer. El ronroneo, comúnmente asociado a la felicidad, también puede indicar estrés o enfermedad. Asimismo, los gatos forman vínculos afectivos con sus dueños, similar a los perros, desmontando el mito de su aparente desapego emocional. Estos descubrimientos invitan a una comprensión más profunda y respeto hacia estos complejos animales.
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