Desde que Pedro Sánchez asumió el liderazgo del PSOE, el partido ha experimentado una significativa pérdida de apoyo en Andalucía, reduciendo su respaldo casi a la mitad desde 2012. En aquel año, los socialistas, bajo la dirección de José Antonio Griñán, lograron un 40,6% de los votos, pero las proyecciones actuales sitúan a la candidata María Jesús Montero entre el 20,5% y el 23%. Esta caída se refleja también en el número de votos, que descendió de más de un millón y medio en 2012 a una cifra estimada entre 810.000 y 830.000 votantes para este año. La secuencia de derrotas en las últimas elecciones autonómicas destaca una tendencia descendente, ya que desde 2015 el PSOE ha tocado sucesivos suelos electorales. Las encuestas sugieren que el partido enfrenta una crisis de identidad, con una fidelidad del votante significativamente baja, donde parte de sus antiguos electores han migrado hacia otras opciones. Con la mirada puesta en los próximos comicios, el PSOE andaluz se enfrenta al desafío de revertir lo que solía ser un sólido bastión en un escenario cada vez más adverso.
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