En un nuevo episodio de la continua agresión de Rusia contra Ucrania, al menos cuatro personas han muerto y una treintena han resultado heridas durante un ataque en Kiev, según ha confirmado el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. La capital ucraniana enfrentó una ola de cerca de 500 drones y múltiples misiles en un asalto que también afectó a Járkiv, Odesa y Sumi. Entre los heridos se encuentran dos niños y una mujer embarazada. Zelenski denunció el ataque como un acto deliberado contra la población civil, además de informar sobre daños en la Embajada de Azerbaiyán. A pesar de los esfuerzos por fortalecer las defensas aéreas, el presidente ucraniano ha pedido apoyo internacional, destacando la falta de sistemas interceptores y solicitando los misiles Tomahawk a Washington, aunque hasta ahora sin éxito. La ofensiva se produce en medio de cortes eléctricos como parte de la estrategia rusa para debilitar las infraestructuras energéticas de Ucrania en un contexto de «ojo por ojo», donde ambos países atacan infraestructuras críticas.
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