Desde el golpe militar en 2021, el país ha sido devastado por una intensa guerra civil que ha sumido a la nación en una crisis humanitaria. Actualmente, más de un tercio de la población se enfrenta a la amenaza de la hambruna, agravada por el colapso de las estructuras económicas y sociales. La comunidad internacional observa con preocupación el deterioro de las condiciones de vida, mientras las organizaciones humanitarias movilizan recursos para mitigar el desastre. A pesar de los esfuerzos, la situación sigue siendo crítica, con continuos enfrentamientos que obstaculizan el acceso a la ayuda y amenazan con desestabilizar aún más la región.
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