En 2026, la decisión de montar un PC doméstico se ha transformado de un ejercicio técnico a una cuestión casi exclusivista de presupuesto. La inflación de precios en el campo de la memoria y el almacenamiento ha golpeado severamente al usuario medio, afectando componentes que durante años fueron considerados accesibles y predecibles en el mercado tecnológico.
Estudios recientes del medio especializado ComputerBase revelan un incremento alarmante en los precios de productos fundamentales para cualquier PC. La memoria RAM DDR5, un elemento esencial en plataformas actuales, ha experimentado un aumento promedio del 344,05% desde mediados de septiembre de 2025 hasta enero de 2026. En cuanto a los discos duros tradicionales, el alza se sitúa en un 46,41%, mientras que los SSD registran un incremento del 74,12%. Estos incrementos afectan a artículos de uso común en equipos de propósito general, gaming y oficinas domésticas pequeñas.
El fenómeno más impactante se observa en la memoria DDR5. Un kit Crucial Pro Overclocking de 32 GB, por ejemplo, ha escalado de 83,69 euros a 473,89 euros, representando un aumento del 466,24%. Esta situación hace que su adquisición se convierta en una decisión financieramente dolorosa, obligando a los consumidores a reconsiderar todo el diseño del sistema, incluyendo la elección de la placa base y el procesador.
ComputerBase señala también la creciente distorsión del mercado causada por pequeños revendedores en plataformas como eBay, quienes, a través de prácticas de reventa, inflan aún más los precios. A causa de esto, el medio ha decidido eliminar a eBay de su metodología de análisis de precios, en un intento por reflejar el valor real del mercado.
En el ámbito de los discos duros, el aumento de precios no es tan drástico como el de la RAM, pero suficiente para disuadir compras sensatas. Especialmente notable es el caso del Seagate IronWolf NAS de 4 TB, cuyo precio ha aumentado un 40,41%, pasando de 93,94 a 131,90 euros. Aunque más moderado, este incremento aún puede causar que los consumidores pospongan compras o busquen alternativas de segunda mano.
La situación de los SSD es particularmente crítica, ya que combina el aumento de la NAND con su implicación en configuraciones modernas. Un Kingston NV3 NVMe PCIe 4.0 de 1 TB, por ejemplo, ha saltado de 49,90 euros a 119,90 euros, equivalente a un aumento del 140,28%.
Las previsiones de expertos sugieren que esta tendencia alcista no es pasajera. El sector enfrenta una demanda creciente de infraestructura para inteligencia artificial, lo que desvía la disponibilidad de componentes clave como la DDR5 y la NAND hacia usos industriales y empresariales de alto margen. Este fenómeno reduce significativamente el poder de negociación del consumidor doméstico.
En respuesta a esta situación, comunidades de entusiastas del montaje de PCs están recurriendo a plataformas más antiguas y combinaciones con DDR3/DDR4 para mantener los precios al mínimo, aunque a costa de sacrificar rendimiento y longevidad del sistema. Este comportamiento refleja un desafío emergente: cuando el consumidor se ve forzado a retroceder tecnológicamente para acceder a un producto, es señal de que las condiciones del mercado se han deteriorado significativamente.
En conclusión, construir un PC en 2026 se ha convertido en una empresa costosa debido al encarecimiento de los componentes básicos. Mientras que el procesador o la GPU pueden ser negociables o adquiridos más adelante, la memoria y el almacenamiento son ineludibles. Sin ellos, un PC funcional es simplemente inviable.








