La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, ha expresado su preocupación por las tensiones derivadas del interés del expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, en adquirir Groenlandia. Frederiksen advirtió que un ataque de Estados Unidos contra la isla significaría el fin de la OTAN, destacando que esta acción sería inaceptable y rompería los principios democráticos fundamentales. Aunque la crisis ha amainado, la primera ministra enfatizó que las tensiones persisten, con Dinamarca, Europa y algunos aliados estadounidenses en desacuerdo con las intenciones de Trump. Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, subrayó la importancia del respeto por la soberanía y autodeterminación de los pueblos, dejando claro que Groenlandia no está en venta.
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