Mientras el SSD se ha consolidado como el estándar predominante para la instalación de sistemas operativos y juegos de alta demanda, el disco duro mecánico tradicional, conocido como HDD, sigue firme en el panorama de almacenamiento, aunque con un rol transformado. Actualmente, el HDD se ha convertido en el núcleo silencioso de los centros de datos, sirviendo funciones cruciales como almacenamiento masivo y copias de seguridad. Este cambio, impulsado en gran medida por la creciente demanda de almacenamiento de datos ligada al desarrollo de la Inteligencia Artificial, ha fomentado una nueva carrera por alcanzar capacidades nunca antes vistas: unidades de hasta 100 TB proyectadas para el año 2029.
Western Digital (WD) ha trazado un cronograma para materializar este ambicioso objetivo. La empresa ha revelado que su unidad UltraSMR ePMR de 40 TB está en proceso de cualificación con clientes en hiperescala, anticipando la producción a gran escala para la segunda mitad de 2026, y prevé una transición hacia la tecnología HAMR para 2027. WD deja claro su compromiso hacia hitos de 100 TB o más, señalando el año 2029 como meta. Esta estrategia es una respuesta clara a la urgencia del mercado por reducir costes, energía y complejidad por terabyte.
Alcanzar un HDD de 100 TB no es un mero capricho tecnológico ni se basa en una sola innovación, sino en la integración de varios avances. La clave radica en aumentar la densidad por plato y precisar las técnicas de escritura y lectura, introducir novedosas técnicas de grabación como ePMR/SMR y HAMR, junto con mejoras mecánicas dirigidas a elevar el rendimiento sin incurrir en un mayor consumo de energía, calor o vibración. WD lidera con el enfoque ePMR + UltraSMR antes de adoptar plenamente HAMR.
Además, en la industria también destacan otros actores como Seagate y Toshiba. Seagate apuesta por su plataforma Mozaic 3+, que ya alcanza hasta 36 TB, y apunta a 100 TB hacia 2030. Toshiba, por otro lado, espera lanzar discos de 40 TB en 2027 mediante técnicas de apilado de platos y su método MAMR, buscando no quedar atrás en esta competencia de capacidad.
No obstante, la relevancia de un HDD de 100 TB en el ámbito doméstico, particularmente para gaming, es cuestionable. Para la mayoría de jugadores, un disco duro de tales dimensiones no sería un sustituto efectivo para un SSD, dado que los juegos modernos requieren las rápidas transferencias y bajas latencias que esta tecnología proporciona. Sin embargo, existen nichos donde un HDD de gran capacidad podría ser útil, como en el almacenamiento de grandes bibliotecas de juegos, contenido multimedia para creadores, o archivos locales para usuarios con conexiones de internet limitadas.
Es importante destacar que, a pesar de los avances, un HDD de 100 TB probablemente no sea el típico disco de escritorio, sino más bien un dispositivo optimizado para racks y configuraciones de alto rendimiento y fiabilidad en centros de datos. Incluso sin esperar hasta 2029, ya es posible superar los 100 TB de almacenamiento utilizando métodos prácticos como sistemas NAS domésticos con múltiples discos grandes o almacenamiento en cinta LTO para archivado.
En resumen, aunque el futuro nos depara HDDs con capacidades sorprendentes, la integración de estas tecnologías en el ámbito doméstico requiere una evaluación meditada basada en las necesidades específicas del usuario y las posibilidades existentes hoy. La evolución del almacenamiento masivo y la eficiencia energética se presenta como una pieza fundamental en la estructura de los centros de datos que sustentan un mundo cada vez más digital.








