En un gesto de austeridad, la reina celebró su cumpleaños número 49 en un restaurante cercano al Congreso, reafirmando el carácter discreto y moderado de la monarquía. Este enfoque sobrio y contenido se mantiene incluso ante situaciones controvertidas como los documentos de Epstein, demostrando el compromiso de la Casa Real con la prudencia y la moderación en medio de la atención pública.
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