El Partido Popular (PP) y Vox mantienen tensas negociaciones en Castilla y León tras la victoria de Alfonso Fernández Mañueco, quien desea gobernar en solitario, mientras que Vox insiste en participar activamente en el Gobierno regional. En un encuentro reciente, ambas partes mostraron posturas opuestas: el PP propone un acuerdo extraparlamentario con apoyos puntuales, pero sin incluir a Vox en el gabinete, mientras que Carlos Pollán, de Vox, enfatizó su interés en formar parte del ejecutivo, buscando garantías de cumplimiento de políticas específicas. Las conversaciones preliminares, calificadas de cordiales por Pollán, evitan discutir cargos actuales, centrándose en un eventual pacto programático frente a sus anteriores experiencias de coalición. La posibilidad de una nueva composición gubernamental se debate mientras el PP, con 33 procuradores, necesita de los 14 parlamentarios de Vox para alcanzar la mayoría absoluta necesaria. Las decisiones de gobernabilidad deberán resolverse en un plazo posterior a la formación de los grupos parlamentarios, programada para el 14 de abril, con el riesgo de que nuevas elecciones sean convocadas si no se alcanza un acuerdo.
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